¡Misericordia Señor!
La copa ya está colmada, pero por favor:
¡Apiádate de la Humanidad!
¡Apiádate de tus hermanos!
¡Tenga, oh mi Señor, piedad de nosotros!

Estamos viviendo ya lo que María dijo a las niñas de Garabandal (San Sebastián de Garabandal, en los picos de Europa, en Cantabria, España). La Virgen dijo entonces a Conchita: «quedan cuatro Papas para el Fin de los Tiempos, pero a uno no lo cuento» Le preguntaron si dijo «Fin del Mundo», y Conchita, de doce años, dijo que no era el Fin del Mundo, era el Fin de los Tiempos, es decir, una época nueva, que en la Biblia, en el Nuevo Testamento (en el libro del Apocalipsis), es llamado el Milenio (último milenio antes del fin del mundo y que Cristo entregue al Padre el Reino)
Es un cambio de época más grande que el cambio de época que hubo al venir al mundo Jesucristo. Se cree que el Papa Francisco es el primer Papa de estos «Últimos Tiempos», que son la transición de esta época al Milenio descrito en el Apocalipsis de san Juan. En tiempos de Conchita estaba el papa 1-Juan XXIII, luego vendría 2-Pablo VI, luego Juan Pablo I (que murió al mes de ser nombrado Papa, quizás el que ella no contaba), luego 3-Juan Pablo II, luego 4-Benedicto XVI, y ahora tenemos ya al Papa Francisco. Luego en tiempos de Francisco estamos ya en lo que María Santísima le dijo a Conchita de Garabandal: el «Fin de los Tiempos»
San Jerónimo, que fue el traductor de la Biblia del hebreo (Antiguo Testamento) y del griego (Nuevo Testamento) al latín, llamada «la Vulgata» y considerada por la Iglesia Católica como versión inerrante, dijo que no entendía nada del Libro del Apocalipsis. Pero también apuntó que serían los hombres que debieran vivir lo que allí se describía los que sabrían descifrarlo.
En tiempos de san Agustín, se estudiaba qué era eso del Último Milenio y habían muchos puntos de vista entre los estudiosos de las Sagradas Escrituras. Se creía que el milenio era como «una bacanal» San Agustín, para luchar contra estas heregías que había sobre el concepto del Milenio final, espiritualizó tanto esa época que ya nunca más se creyó que aquellos Últimos Mil años existieran en realidad. San Agustín creía en el Último Milenio descrito en el Apocalipsis pero para luchar contra heregías sobre el mismo, hizo que ya nadie creyera.
¡Átense los machos porque vienen curvas!
