En la Iglesia Católica desde temprano se creía en el Purgatorio. La Iglesia Católica (es decir, Universal) ya sabía de este lugar al que va un alma a la que se le perdonaron los pecados pero no reparó todos sus pecados. En el colegio te lo explican de forma sencilla:
Cuando pecamos, es como si nos hiciésemos una herida en el cuerpo. Cuando pedimos perdón a Dios de corazón la herida se cura como cuando nos ponen puntos de sutura y ya no sangra. Pero queda la marca de los puntos de sutura. Esa «marca» debe ser borrada también y la única forma de borrar esas marca es haciendo actos de reparación.
Actos de reparación que puedes hacer en vida. Estos actos pueden llevados a cabo mediante la oración guiada (un Rosario, por ejemplo), mediante oración de meditación o mediante actos de sacrificio. Un sacrificio puede ser el Ayuno. Un día a la semana solo comes pan y agua: comes pero nada sabroso. Otros pueden hacer actos de sacrificio más duros como ducharse en invierno al levantarte de la cama solo con agua fría. Un fumador puede estar un día entero sin fumar. Esa es la idea general. Esos sacrificios u oraciones, cuanto más cuesten llevarlas a cabo más valen y reparan más.
Los Cristianos que no son católicos dicen que el purgatorio no existe, que es un invento de la Iglesia primitiva desde donde viene la Católica. Muchos de ellos creen que leyendo la Biblia y siendo «bueno» ya vas directo al Cielo al morir y no es verdad. Es muy, muy difícil morir y entrar directo al Cielo. Grandes santos pasaron «algunos días» en el Purgatorio (en tiempo de la eternidad (evo) y se pasa realmente mal) Un testimonio actual nos dice lo contrario:
En las Apariciones de María en Fátima (Portugal) a los tres pastorcitos: Francisco, Jacinta y Lucía, preguntaron a María por algunas personas que fallecieron recientemente en el pueblo. Preguntaron por una niña que murió de unos 14-15 años y María les dijo que esa estaba ya en el Cielo. Preguntaron por otra un poco más mayor y les dijo María que esta persona estaría en el Purgatorio hasta el fin del mundo. Luego María, corrobora que el Purgatorio existe.
Al Cielo hay que entrar limpio, por eso todo lo que no se reparó en la Tierra debes repararlo en el Purgatorio, y es una pena porque todo el sufrimiento que se pasa en el Purgatorio sirve para alcanzar el Cielo pero no te agrega ningún mérito. Dios quiere a cada persona no como el hortelano quiere a su huerta. Dios quiere a cada ser humano de forma única y especial: no quiere a la Humanidad en general, te quiere a ti deforma personal.
No es masoquismo lo que se hace por reparar tus pecados. San Pedro de Alcántara era el confesor de Santa Teresa de Jesús. Cuando Pedro falleció, Teresa soñó con el y le dijo: «Teresa, si supieras cuánto valor tiene en el Cielo el sufrimiento en el la Tierra, no querrías dejar de sufrir ni un solo día de vida en la Tierra»

Ahora pasamos a describir el núcleo de esta entrada dedicada a María Simma una mujer Austriaca que veía casi a diario almas del purgatorio que le pedían un último favor para alcanzar el Cielo.
Desde la Wikipedia:
Agata María Simma conocida como María Simma (Sonntag, Austria, 5 de febrero de 1915 – Ibidem 16 de marzo de 2004) fue una religiosa y mística Católica, conocida por su don de recibir la visita de las almas del Purgatorio.
Agata María Simma conocida como María Simma, hija de Giuseppe Antonio y Aloisa Rinderer, fue la segunda de 8 hermanos. Vivió en una familia muy humilde y religiosa, sobre todo su madre, quien también tenía una dedicación especial por las almas del purgatorio. Desde los 17 años, intentó ingresar a 3 conventos, pero fue rechazada por su condición física aparentemente débil, pues a los 8 años había sufrido de pleuresía y neumonía, y esto no le había permitido desarrollarse físicamente por completo. Después de esto, entendió que no era la voluntad de Dios que se convirtiera en monja, así que le imploró a Él y a la santísima Virgen María, que le ayudaran a servir a Dios y a las benditas almas del purgatorio.
Fue en 1940, a la edad de 25 años, que empezó a experimentar las visitas de las almas, que acudían a ella por ayuda. Al principio la visitaban pocas veces, solo de noche, pero con el pasar del tiempo, la visitaban casi a diario, tanto de día como de noche. Su experiencia extraordinaria, que se describe posteriormente en varios libros, uno de los más famosos fue el escrito por (Nicholas Eltz más conocido como Nicky Eltz) llamado «Sáquennos de aquí»
Innumerables conferencias se llevaron a cabo por ella, para crear conciencia sobre las peticiones de oración de las almas del Purgatorio. Murió a la edad de ochenta y nueve años, el 16 de marzo de 2004.
Les enlazo una biografía muy breve de María Simma desde la Wikipedia:
Les enlazo un documento PDF del libro «Sáquennos de aquí» que es una entrevista que se le hizo cuando vivía. Es un PDF hecho «a mano» que solo pesa 1.5 MB.
Aquí les enlazo una Play List desde Youtube para «escuchar» el testimonio que dejó Maria Simma sobre sus experiencias con las Benditas Almas del Purgatorio:
