ENFERMO Y en soledad

Si estás enfermo y sientes soledad, piensa cómo Cristo Jesús pasó la dura prueba de:

1.- La Encarnación y sabiendo, desde que tenía uso de razón, cómo debía acabar su andadura en la Tierra.

2.- La gente cree que lo más duro de Su Pasión fue La Flagelación, seguida por la Coronación de Espinas y su Crucifixión. Pero realmente, como describe la Mística y Beata Ana Catalina Emmerick, el peor sufrimiento fue en la soledad del Huerto de los Olivos en el jardín de Getsemaní:

Sabía todo lo que le iba a acontecer y hasta llegó a sudar sangre. Todos los Apóstoles lo abandonaron, salvo Juan, su madre María Santísima y «las otras Marías», como la de Magdala.

Desde la enfermedad que estés pasando, sea cual sea, puedes hacer algo que puede parecer que no tiene sentido, pero que los Católicos de todas las épocas han valorado mucho. Puedes unir tu sufrimiento diario al Sagrado Corazón de Jesús y al Inmaculado Corazón de María. Puedes rezar y ofrecer todo tu sufrimiento, de forma consciente, para que Jesús lo ponga al lado del suyo y salvar a muchas almas. Tu sufrimiento tiene un valor incalculable que Dios puede usar para transformar las vidas de otras personas y que puedan llegar a nuestra patria real que es el Cielo Eterno.

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